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de vuelta
- y tu? que haces?? parece que llevas un tiempo fuera?
- ah! que vienes de Angola?
- y eso donde esta? uff debe estar muy mal no?
el día a día
Sentada frente a una mesa puesta, frente un mantel puesto para una sola persona, con la cena puesta ya de hace unas horas… Hoy le he pedido a Nanda que me prepare hígado… sí, en el viaje a São Tomé, en São Jõao dos Angolares leí, mientras esperaba para cenar una de las especialidades del chef servida por una simpática muchacha, que para los que tenemos grupo sanguíneo O- nos viene bien comer proteínas y sobretodo el hígado de vaca que es un alimento recomendado frente a los lácteos y cereales… aquí es difícil escaparse de los cereales, la carne es dura pero buena, así que la elección no ha sido del todo mala… São Tomé ha resultado lugar para disfrutar de un tiempo entrañable para encontrar personas, supongo que también para saciar de alguna manera esa necesidad de las propias personas de la isla de salir de alguna manera, sobretodo para aquellos que he encontrado… participar en el café de la mañana, comer y encontrar palabras o conversaciones que de alguna manera no se producían, beber, pasar en el café compañía o en tropicana, fichar a unos y a otros, bailar, restregar cebolleta… hacer amigos… tal vez de una semana, tal vez de toda la vida… quien sabe?… viajar… esperar un autobús, simplemente esperar, observar al que te observa,… los olores del de al lado, del que ha bebido, del mercado, de la carne, la mujer que me dio jengibre para llevar a Angola “ellos no tienen esto de aquí”… todo leve leve, si… tranquilo es también la mar, aguas cristalinas, fondos vivos llenos de colores… aventura de viajar… como siempre aventurera que sorprende a una misma, que te hacer verte en ti misma en los demás… de vuelta a Chicomba la última parada en Lubango, el encuentro con los amigos, a pesar de 6 meses, han sido amigos, al final el compartir las emociones con los de aquí y con los de allá te hace tener amigos, claro que sí… mientras volvía en el coche para Chicomba el calor abrasador del día y el frío de la noche ha acabado con el verde y vivo paisaje que me recibió a mi llegada… la aridez, los colores grises, la falta de agua… si… es otro paisaje… otro mundo. Se me había olvidado Chicomba, esta vez parece que va ser la última parada… y no parece que va estar exenta de emociones…
Nanda ya se ha ido… agitada todo el dia, con el pequeño Manuel a sus costas ha limpiado, lavado, comprado y preparado todo para que no me falte nada. Hipotéticamente debería ser así pero no se porque no lo es… creo que si lo se… En la cocina veo que se le ha quedado el sonajero de Manuel, hoy haciendo cuentas salía que ya tiene ocho, no… nueve meses. Sonajero surcado de barro, medio roto, seguro que de origen chino y que ya ha servido para muchos de los hermanos y hermanas que le han precedido… uno de nuestros niños de nuestro primer mundo no estaría autorizado a tal atrocidad… con la cantidad de virus que hay por ahí…
Después de la cena, percedida por la ya habitual carrera de 30 minutos que abren mi mente más allá del trabajo, el comer y el dormir, me preparo un te para tratar de entrar en calor después de la ducha medio fría medio caliente que me he tomado, el aire frío que me hiela al salir y recorrer los correspondientes 20 metros hasta llegar a mi cuarto para proceder a ataviarme con la cantidad suficiente de ropa que no me deje pasar frío… pienso en el cumpleaños de Pica… un año más lejos de amigos…
Tranquila y sosegada, así me quedo, ahora lo de siempre, intentar avanzar en todo este embrollo de trabajo y salir adelante… son 3 semanas las que quedan… la próxima estación… en Agosto, verano, casita y parada de encuentro para recordar y encontrar aquellos que están enclavados en una misma…
viaje a ruacana
La aventura de viajar no es más que dejarse sorprender por cada paso que das por caminos desconocidos donde, la belleza y la incertidumbre se entremezclan con el tiempo para llegar al ansiado destino.
Lo único que yo sabía de este viaje era que no nos íbamos a la playa de la provincia de Namibe, así que, el ansiado descanso iba ser substituido por una nueva aventura digna de recordar. 250 km y un desconocido camino que se extendió durante 12 horas por carreteras que se reducían en caminos de tierra para ir aprofundando, cada vez más, en las entrañas de esta misteriosa Angola. Los “bao-bas”, aquí conocidos por Imbondeiros, se mantienen majestuosos con su tamaño y belleza a largo de la carretera, manteniendo aún colgados, en sus ramas a veces casi desnudas sus frutos. La belleza del paisaje imposible de retener, el conjunto de sensaciones que el cambio de paisajes va provocando en una misma a través de la retina…noches casi envela alrededor del fuego acompañado de la música, las impresiones y porqué no los bailes… noches casi envela en el interior de una tienda y en el exterior, los ruidos extraños, los posibles o soñados visitantes y un grito callado… el viaje de vuelta continua gravando en el fondo de la retina el paso de la frontera a Namibia, las cataratas de ruacaná, los pueblos encontrados anquilosados en el tiempo, la sonrisa de unos y de otros al admirar los cuerpos desnudos, las minifaldas y los ojos inocentes o no tan inocentes de los viajeros encontrados en el camino. La aventura de viajar, para ellos, tal vez los 30 Km que fueron en nuestro coche fue más aventura que los miles que el viajero insaciable acaba por recorrer para acabar por encontrarse con uno mismo, con la naturaleza de unos y de otros, con la gran naturaleza…. con la aventura de viajarSer parte de ONG en Huila
chapeu armado
Los descubrimientos de las maravillas naturales que ofrece el desierto nunca dejan de alucinarme.
Desde la inmensidad, el desierto te hace analizar lo valioso que es el regalo de la vida más cuando el desierto y el océano se ecuentran y a través de los siglos se van transformando mutuamente.
En la inmensidad del desierto me resulta más facil encontrame conmigo misma y reflexionar sobre la soledad: estado tan temido y evitado con el que nos guste o no camina siempre dentro de nosotros. Los “ruidos” y la buena o no tan buena compañia atenuan o silencia la temida soledad… que parece, con los años se acentua…
Aún así el privilegio del viajer permite imaginar las realidades de los de aqui, lo que los ojos del que de manera invariable ha hecho su vida en el desierto…
Desierto de arena y de amigos; desierto de pieras y de pensamientos, desiertos materiales, emocionales, desiertos si, por los que pasan los caminos… caminos que no se paran en el desierto, sino que continúan para llegar si, a la vida, a veces un oasis, a veces un río de agua dulce y transparente, a veces se llega al mar…






