Viernes de París

Viernes tarde, el sol brilla como no lo hacía ya en más de una semana. Aún así, las temperaturas no llegan acercarse, a las de por veces,  el hogar añorado. Y es que el Sena, con un viento casi desagradable, hace recordar al turista las coordenadas de la ciudad de la luz, donde el verano, por tradición casi no existe.

Yo me niego aceptarlo como tal, y no dejo, ni al viento, ni a las nubes, que me impidan desnudar mis brazos y mis piernas al sol.

Es viernes tarde ya de verano, San Juan. Las nubes, masas, avalanchas y corros de turistas se multiplican en estos días. Lenguas de todos los colores resuenan entre los ruidos de la ciudad. Me paro y admiro lo in-admirable: un grupo de soldados bien armados se pasean por “cité”. Los puentes y los bordes del Sena, son los lugares preferidos para tantos “inmortalizadores” de momentos. Torre Eiffel, Notre Dame, Conciergerie, Sacre Coeur, Jardin Luxembourg, barrio Latino, Bastille… el Sena y sus orillas que acaban por convertirse en el espacio de aquellos que buscan acercarse alguno de los 5 elementos.

Un saxofonista hace sonar su instrumento mientras una profesional de la fotografía le indica como posar. Las escaleras que descienden hasta las orillas aglutinan a unos y a otros que se miran y se abrazan en la intimidad sin intimidad.

Colas y esperas en los museos, teatros, comercios, … forman también parte de una ciudad que se presenta con sus mejores galas.

Ajena y no a toda esta realidad, mi pensamiento se sumerge en esta noche. Seguramente habrá mucha gente, me pasaré unas cuantas horas corriendo de acá para allá atendiendo las demandas de unos y otros. Pero antes, he de volver a mi espacio particular, intentar recuperarme un poco de las compras que todavía no se muy bien si las tenía que haber hecho y preparar algo especial para la cena. Es de las pocas cosas que puedo aportar a cambio de todo lo que ellas me dan. Les prepararé “pimientos preñados” y “tomates rellenos”.

Todo esto se me hace demasiado raro, disfruto al mismo tiempo que me ahogo… me gusta pensar a largo plazo en este lugar… hay mucha vida por delante. Mi única vida.

Acerca de baraka

ciudadana del mundo, viviendo, compartiendo y sintiendo cada minuto del camino de la lucha por un mundo mejor, aquí, allí o donde sea.

Publicado el junio 25, 2011 en ciudades, gentes, París y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Cada relato me parece mejor que el anterior, concretamente este me ha encantado

  2. Gracias Nele… no se hacia donde van los relatos… pero si que se que es un gran placer poder compartirlos y que os gusten
    un besazo

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