Juegos de imagen Donna Karan en Haiti

Nos guste o no, la vida de los ciudadanos de a pie, de los ciudadanos medios y de aquellos que intentamos sobrevivir nos ahoga cada día un poco más.

Llevo ocho meses en la ciudad que más estereotipos de belleza se pueden otorgar a un lugar. Sus barrios más céntricos concentran no sólo una belleza inmobiliaria inacabable sino que también se decoran de luces de todos los colores y de gentes dominadas por gustos distinguidos inspirados por un exceso de todo.

Pero en sus grandes avenidas, en las calles empedradas, al lado de los bancos, tiendas y panaderías se concentran, a veces en grupo, a veces acompañados por animales, a veces solos (indi)gentes de todas las edades denigrados hasta el límite de echarse a la calle a pedir. El frío y la lluvia les hace los días todavía más difíciles. A pesar de ello, el alcohol, la desesperación y la propia miseria les empuja a aparcarse en frente de las grandes tiendas donde millones de personas en estos días entran y salen alimentando el ego de la ciudad. El contraste salta a la vista, los desamparados no les queda más que arrodillarse, inclinarse hasta tenderse tirados en el suelo para mendigar. Aunque a veces escucho quejas, aunque a veces la gente sufre al verles así, aunque se me remueve el alma al verlos, de cierta manera, al final tienes que vivir con ellos. Los habrá que se acostumbren a pesar de que la llamada de atención sea cada vez, más y más fuerte.

Aún en esta burbuja, la pobreza penetra y nos recuerda la dureza de una realidad que a la ciudad de la luz también la oscurece y rememoran también que fuera de la burbuja hay mucho mucho dolor en muchas partes del mundo.

Sin embargo, y es por eso que hoy quiero lanzar un grito de protesta, la “creatividad” adulterada por la excentricidad se permite a gentes como Donna Karan de realizar una campaña publicitaria en Haití permitiéndose poner en frente de un par de muchachos a Adriana Lima luciendo un lujoso y ostentoso modelo permitiéndose el lujo de decir que dicha campaña “infunde el vibrante espíritu de Haití con la sexy inspiración de Nueva York” asegurado que la campaña busca “dar a conocer la cultura haitiana”.

Evidentemente Donna Karan ha conseguido asegurarse la publicidad para la próxima campaña, pero ha conseguido también consagrarse como una insensata e irrespetuosa con las desgracias que les han tocado vivir a la población haitiana, restregando en frente de su pobreza valores erróneos de occidente que no hace más que confundir aún más una población que se pelea por sobrevivir. Lee el resto de esta entrada

Sin techo

Se la han llevado. De ella sólo ha quedado el espacio vacío y una marca del tiempo pasado. No me acuerdo de la primera vez que la vi. Morena de tez tostada, de silueta redondeada imposible de imaginar al siempre encontrarse cubierta o reclinada de un colchón en el suelo. Desde ese primer momento pasó a formar parte de mi itinerario particular a seguir. Como acto inherente a mi caminar, cada mañana y cada noche al pasar al lado de su “campamento” mis ojos se iban en su búsqueda, mi corazón lanzaba una plegaria y, de alguna manera, se me retorcían mis entrañas. Lee el resto de esta entrada

1 Diciembre, Dia internacional lucha contra el SIDA, Paris.

Hoy ha sido un día de esos en los que lo esperado no sale como tal y lo inesperado llega en sus dosis adecuadas permitiendo seguir llenando de sabiduría la vida que tengo por vivir.

Mientras caminaba a casa, me encontré con una manifestación de cientos de personas levantando sus voces en favor de los afectados por el SIDA. No importaba el color, la edad ni el sexo. Muchos estaban ahí.

Después de acompañar, observar y admirar el séquito por unos minutos, seguí dirigiendo mis pasos sin un destino claro, aprovechando este tiempo para mascullar mis pensamientos. Aquella masa de personas representaba unas ciertas comunidades mucho más sensibles a la enfermedad que el resto de los millones de personas que habitan en la capital de la moda, del amor y a veces también de la ostentosidad. Estoy segura que, de la masa, más del 99% allí presente vivían de cerca la realidad de una enfermedad aliada a las muchas contradicciones del mundo en el que vivimos. Y es que parece que si algo no nos afecta directamente, no existe. Lee el resto de esta entrada

También indignada el 15O

Después de 7 horas de servicio, mucho trabajo, mucha gente y una mierda de propina salgo para encontrarme con un tráfico inusual que me recuerda que algo se cuece en la plaza del Hotel de Ville. No consigo convencer a mi compañera, así que me acerco sola para ver lo que ya ha empezado hace unas horas. Me encuentro con un puñado de indignados, no creo que fuesen más de 200. Del primer golpe de vista, me sorprende encontrar gentes de edades, colores y aspectos diferentes. Aunque cierto es que, mayoritariamente, no se encontrarían estas mismas indumentarias, en un desfile de Gucci de Paris. Lee el resto de esta entrada

Hoja en blanco

A veces miro sin mirar, pienso sin pensar, y en ello se me va la vida.

Deambulo. En las horas puntas todo tiene aún menos sentido. Me falta el aire, así como es escaso para todos los que me rodean. Miro a mi alrededor, y sólo siento la angustia de un sin vivir en una lógica que llega a perder toda su razón de ser. Lee el resto de esta entrada

Leyendo en los posos de un café

No me imaginaba que los posos de un café pudiesen dar para tanto. Hace ya algunos años, aprovechando las largas tertulias de invierno, Nina adivinaba, al mismo tiempo que imaginaba, el posible futuro escrito en los posos de un café. Durante el proceso, me contaba como su abuela le había legado las armas para poder llegar a sus conclusiones, me contaba también, los detalles de la sabiduría de una abuela griega, de su trayectoria de inmigrante que llegaba desde Rusia y de como mantenía su origen hablando un dialecto diferente a la lengua oficial del mismo país. La primera vez que la encontré, sus ojos me mostraron una sensibilidad única a esas mujeres casi eternas, sus ojos y su mirar, llegaban más allá de cualquier palabra imposible de decir. No hizo falta hablar mucho para sentir la autenticidad de las palabras un día contadas. Lee el resto de esta entrada

Autorretrato de un presente

Después de mucho tiempo, esta semana volví a recorrer mi cabeza con mis cabellos trenzados. De cierta manera, despecho de un presente desconcertado; de cierta manera, un reencuentro con un pasado que no deja de ser cercano… Sí, recuerdos de colores y olores de lugares y gentes diferentes que se han tatuado poco a poco en mi…

Hoy me duele el alma, pero se que forma parte de estar viva.Incomprendida, mi mirar va más allá de cada local. Lejos de manifestar una afinidad con unos y otros, solamente me quiero expresar…

Alejándome de cualquier estereotipo o de cualquier tópico salí a Strasbourg – St. Denis, me dejé perder por sus calles y pasajes. Sentí y miré a sus gentes de diferentes fronteras que se encuentran y conviven en un París tan diverso…

Sin darme cuenta, desemboqué en una peluquería que me obligó decidirme a materializar mi deseo. Como parte del ritual en la negociación del precio, mi color va delante de cualquier cosa que pueda decir, y honestamente, me faltaron ganas para negociar. No soporto los salones de belleza, pero como para todo los demás éstos son diferentes. Nada de revistas del corazón. De fondo, los sonidos de África y en el suelo, el desorden calmado. Como no podía ser de otra manera, en la misma sala, varias mujeres dormían sin guardar cualquier tipo de compostura esperando la llegada de algún cliente, para continuar también discutiendo sus problemas donde todas tienen algo que decir. De nuevo, regresan los recuerdos del continente negro. Hablamos de la familia, de nuestro corazón, de nuestros orígenes lejanos y lo que dejamos atrás.

Una cita, me hizo salir un poco apresada. Tal vez me vuelva a trenzar, todo depende del peso de mi alma. De recompensa, los halagos de las gentes simples, contentos de lo bien trenzado. Ese alago calma el furor de mi pena. Y de cierta manera, me justifica y me regocija en el pintoresco retrato de mi presente.

La vida bajo un paraguas

Dicen en francés, que el clima hoy en París es pesado. Por el flanco derecho se aproxima el batallón de oscuras nubes que guardan una fuerte tormenta. Parisinos y aclimatados intuyen su llegada y apresuran sus pasos ante la certeza inminente.

Esta vez me he salvado, me ha dado tiempo a llegar a casa, comer, y observar desde el interior de los muros la fuerte lluvia que golpea más allá de las ventanas.

Sigue haciendo un clima pesado. El viento sopla de uno y del otro lado; mi paraguas a lunares, no es capaz de resistir los grandes cambios. Bajo las dispersas gotas que restan de la tormenta, disfruto del claro-oscuro, de la vuelta del sol a brillar y de los pies empapados al desobedecer los recuerdos de niña que me imperaban a no mojarme. Como chiquilla traviesa sin remedio salto de un charco al otro dejándome simplemente llevar. Lee el resto de esta entrada

14 julio, fiesta de la República Francesa

Y yo estuve allí, junto a cerca de un millón de personas, bajo la inmensidad de un manto de estrellas prácticamente invisibles a causa de la luz de la gran ciudad y bajo la atenta mirada de una luna casi llena.

Fuente:ladepeche.fr

Y yo estuve allí, y me sentí muy cerca de un millón de miradas y reflexiones más o menos profundas contra el racismo. De alguna manera, unos y otros teníamos en común el corazón en alto contra el racismo y el sinsentido de seguir manteniendo las absurdas diferencias sin ser capaces a impregnarse y sumergirse en la riqueza que existe en la diversidad de nuestras pieles.

Y yo estuve allí, y por un momento pensé en Alá, Yavé, Jesús, María, Buda, en la Pacha Mama, en el Mapinguari y tantos dioses de unos y otros, en tantos deseos de aquellos que no creen pero que no dejan de amar… y pensé en que los dioses se deberían poner de acuerdo bajo una misma oración de creyentes y no creyentes… ¿y porqué no?…

Y yo estuve allí, y pensaba en otro mundo posible bajo los fuegos artificiales que se extendieron durante más de 30 minutos. Curiosamente el ruido se cubría al ritmo de los grandes clásicos del cine americano… Y es que escuchar cantar a Franck Sinatra New York, New York bajo la torre Eiffel, el día de la República Francesa, me llevaba a pensar en el definitivo doblego de un país que viene disputándose con el gran coloso americano y que, se rendía de una manera falsamente inocente al ritmo de la música y los cohetes, esta vez artificiales. Lee el resto de esta entrada

Viernes de París

Viernes tarde, el sol brilla como no lo hacía ya en más de una semana. Aún así, las temperaturas no llegan acercarse, a las de por veces,  el hogar añorado. Y es que el Sena, con un viento casi desagradable, hace recordar al turista las coordenadas de la ciudad de la luz, donde el verano, por tradición casi no existe.

Yo me niego aceptarlo como tal, y no dejo, ni al viento, ni a las nubes, que me impidan desnudar mis brazos y mis piernas al sol. Lee el resto de esta entrada

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